La mitad de los trastornos de personalidad con presencia de ansiedad y miedo generalizados derivan en problemas de toxicomanías, generalmente alcoholismo, cannabis y opiáceos -debido a su efecto sedante-, afirmó ayer el presidente de la Sociedad Catalana de Psquiataría y Salud Mental de la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y Baleares, Diego Palao.
Según varios estudios citados por Palao, entre el 10% y el 12% de la población mundial sufre algún tipo de trastorno de personalidad, que se agrupan en tres categorías: la A (pacientes raros o excéntricos), la B (trastornos como la psicopatía y el antisocial) y la C (trastornos por evitación, dependencia y obsesivo-compulsivo).
Las personas que sufren trastornos de tipo C empiezan a consumir alcohol en situaciones sociales, y al descubrir una cierta ayuda para superar la ansiedad y el miedo evolucionan hasta una dependencia de las sustancias que le provocan estos efectos.
En los pacientes tipo B, según Palao, la frecuencia de consumo de drogas llega hasta el 90%, y en su caso las drogas sedativas como el alcohol permiten hacer desaparecer la sensación de riesgo y, en cantidades altas, aumenta los impulsos y elimina la sensación de peligro o culpa, lo que hace que puedan aumentar las conductas agresivas.





